Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Cuentos

El peso

Imagen
EL PESO Novela Villa Devoto, otoño El dolor no se explica: se atraviesa. Dios no se cita. Se pone delante. ( Hacer click acá para leer la novela completa ) por Alfonso Beccar Varela y Grok Octubre 2026

Los manzanos de Gartenstraße

Imagen
Había una vez una casa en la calle Gartenstraße, en el barrio de Plagwitz, al oeste de Leipzig. No era una casa llamativa ni particularmente linda. Tenía el color del ladrillo ahumado, las ventanas altas y estrechas de las construcciones de finales del siglo pasado, y un pequeño jardín trasero donde crecían tres manzanos torcidos y un ciruelo que cada verano prometía más de lo  que daba. Desde la cocina se oía el traqueteo de los tranvías que bajaban hacia las fábricas de algodón y de maquinaria, y por las noches, cuando el viento soplaba del norte, llegaba el olor denso del carbón y de los tintes químicos que flotaban sobre el río Weiße Elster. En esa casa vivían los Richter. Heinrich Richter era un hombre de estatura mediana, espalda recta, bigote cuidadosamente recortado y ojos de un gris claro que parecían siempre calcular distancias. Había trabajado de contador en una de las grandes empresas textiles de la ciudad hasta que la inflación de 1923 se llevó por delante, en cuestión...

Mi entrevista con Ayatollah Ali Khamenei antes de su paso a la inmortalidad

En las profundidades de un búnker fortificado bajo Teherán, donde el eco de los generadores ahoga cualquier rumor de libertad, me enfrenté al Ayatollah Ali Khamenei. El aire era espeso, cargado de humedad y metal frío. El líder supremo, sentado en una silla de respaldo alto que parecía tragárselo, tosía con violencia intermitente. Su rostro, pálido y demacrado por años de enfermedad —desde aquella operación de próstata en 2014 que nunca sanó del todo, hasta los rumores persistentes de deterioro cognitivo—, se iluminaba apenas por la luz fría de unas lámparas fluorescentes. Sus manos temblaban al aferrar el rosario, y su voz, antes autoritaria, se quebraba en jadeos y risas ahogadas. Era un hombre que gobernaba un imperio en ruinas, pero que se aferraba a su trono con la desesperación de quien sabe que el suelo se hunde bajo sus pies. Aquí el diálogo tal como se desarrolló: Alfonso Beccar Varela: Ayatollah, su salud parece frágil. Las toses, la debilidad... ¿cómo puede un líder guiar a ...

The radicalization of Ethan Harlan

Imagen
In the heart of rural Kansas, where amber waves of grain stretched endlessly under vast blue skies, lived young Ethan Harlan. Born in 2005 to a family of hardworking farmers, Ethan grew up in a household that embodied "middle America" values—church on Sundays, barbecues with neighbors, and a quiet patriotism displayed through faded American flags fluttering on the weathered porch. His parents, Tom and Linda, were culturally conservative: Tom, a burly man with sun-leathered skin and a perpetual squint from years under the relentless sun, voted Republican out of habit, grumbling about "big government" over dinner while nursing a lukewarm Coors. Linda, softer-spoken with callused hands from tending the garden and mending fences, believed in self-reliance and traditional family roles, often quoting Bible verses about hard work and humility. Their conservatism wasn't deeply rooted in philosophy or education; it was more a product of inertia, passed down like the o...

El camino

Imagen
Empezarlo es fácil, sobre todo cuando se trata de una vida que no pedimos, en una familia que no elegimos, en un país que nos ignora y en un mundo que no conocemos. Pero con cada neurona que se despierta, con cada caricia y con cada ejemplo, se va esbozando un camino. El camino es aún difuso y no sabemos adónde nos lleva, porque fue imaginado por otros y no se encuentra en un mapa. La neblina de la ignorancia nos protege. Pero, poco a poco, tímidamente, optamos por esto o aquello, y cada opción es como un manotazo que disipa la bruma que nos rodea. Al menos vemos nuestros propios pies y damos los primeros pasos, y con cada pisada el camino parece tomar vida. Se afirma, se alarga. Nos tropezamos, y esas caídas nos enseñan sobre nosotros mismos y los demás. Nos levantamos y seguimos adelante. Vemos cada vez más lejos, soñamos cada vez más grande, somos cada vez más nosotros mismos. Nuestros pasos se aceleran y, como quien anda en bicicleta, el camino nos atrae hacia adelante. Antes ...

Los colectivos de Buenos Aires

Imagen
Un sol tímido se asomaba entre los edificios grises de la avenida Rivadavia, en un Buenos Aires de 1982 que aún olía a pan fresco de las panaderías de barrio y a café de las confiterías abiertas desde el alba. El ruido de la ciudad al despertar era un murmullo caótico pero entrañable: bocinas, motores roncos y el traqueteo de los colectivos que animaban las calles. En medio de ese bullicio, el colectivo de la línea 60, un Mercedes-Benz 1114 pintado de amarillo con techo negro, avanzaba con la dignidad de un viejo caballo de batalla. Su motor rugía con vida propia, y el chofer, Miguel, un hombre de bigotes espesos y camisa celeste con las mangas remangadas, manejaba con la destreza de quien conoce cada adoquín de la ciudad. Miguel era un porteño de ley, criado en Villa Lugano, donde los chicos jugaban a la pelota en la calle hasta que las madres los llamaban a gritos para la cena. A sus 45 años, sus manos, curtidas por el volante, parecían contar más historias que su edad. Mientras...

La historia de un judío en el Buenos Aires colonial

Imagen
  Buenos Aires, 1634. El sol ardía sobre el Río de la Plata, un espejo de aguas inquietas que lamía las orillas fangosas de una ciudad aún en formación. El puerto era un caos de carretas, gritos de marineros y el crujir de cuerdas que anunciaban la llegada de un navío portugués, su casco maltrecho por la travesía atlántica. Entre los pasajeros que desembarcaban, un joven de mirada esquiva, Juan Rodríguez de Estela, pisaba la tierra americana con el corazón latiendo entre la esperanza y el terror. A sus veinte años, dejaba atrás Lisboa, donde la Inquisición acechaba a los de su estirpe sefardí como un lobo hambriento. Pero este nuevo mundo, lejos de ser la tierra prometida, estaba cerrado a los de su sangre. Las Leyes de Indias, reforzadas por cédulas reales, eran implacables: "Mandamos que ningún reconciliado, ni hijo ni nieto del que públicamente hubiese traído sambenito, ni hijo ni nieto de quemado o condenado por la herética parvedad y apostasía, por línea masculina ni femenina...

El Führer frustrado y el General risueño: Una fábula conspirativa

Imagen
  Introducción: Un encuentro imposible en la Patagonia En una cabaña rústica escondida entre los picos nevados de Bariloche, el aroma a yerba mate impregna el aire mientras dos figuras históricas, arrancadas de la lógica y la razón, comparten una mesa de madera gastada. Adolfo Hitler, con el rostro arrugado por la edad y el peso de su frustración, se ajusta un poncho que le queda grande y tamborilea los dedos sobre un mate que sostiene con torpeza. Su bigote, ahora canoso y desaliñado, tiembla de indignación. Frente a él, Juan Domingo Perón, impecable en su uniforme militar, con una sonrisa socarrona que ilumina su rostro curtido, ceba el mate con la naturalidad de quien ha hecho esto toda su vida. Corre el año 1955, según los conspiracionistas que imaginan a Hitler fugitivo en Argentina, y el contraste entre estos dos hombres no podría ser más evidente: uno, un alemán obsesionado con el orden y la disciplina; el otro, un argentino que vive de la improvisación y el carisma. “¡Esto ...

El jinete del barrio

Imagen
En un atardecer fresco de 1979, en un barrio periférico de Buenos Aires, donde las calles empedradas resonaban con el eco de los pasos y el aroma a asado flotaba en el aire, Juan pedaleaba con entusiasmo en su bicicleta amarilla. Era una Monark vieja, heredada de su hermano mayor, con el cuadro algo oxidado pero todavía firme. El pequeño, de apenas ocho años, llevaba un casco verde que le había regalado su padrino y, en la mano, una rama a la que había atado un trapo blanco, su estandarte improvisado. Para Juan, esa bicicleta no era solo un medio de transporte: era su corcel, y él, un caballero valiente como los de las historias que su abuelo le contaba mientras cebaba mate en la galería. El barrio, de casas bajas y pasillos angostos, vibraba con los sonidos típicos de la tarde: el eco lejano de una radio que pasaba un tango de Gardel, el sonido inconfundible del chiflo que tocaba el afilador anunciando su presencia, y el aleteo de las palomas que picoteaban migajas en el suelo. Juan, ...

Rápido: ¿Qué querés leer ahora?

Elige tu tema o búsqueda actual (posts del archivo, anteriores a noviembre 2025):