El comercial de Sydney Sweeney para American Eagle: ¿Racismo implícito o pataleta woke?

En julio de 2025, la actriz Sydney Sweeney, conocida por sus roles en series como Euphoria y películas como Anyone But You, protagonizó una campaña publicitaria para la marca de ropa American Eagle. El anuncio, titulado "Sydney Sweeney has great jeans", juega con un doble sentido entre "jeans" (pantalones vaqueros) y "genes" (genes genéticos), destacando la apariencia de Sweeney mientras promueve una línea de denim. El comercial muestra a Sweeney posando en jeans ajustados, con un enfoque en su figura, y ha generado una oleada de controversia en redes sociales y medios. Algunos críticos lo han calificado de racista y promotor de eugenesia, interpretando el juego de palabras como una señal sutil ("dog whistle" en lenguaje inglés corriente) para ideologías de superioridad genética blanca. Otros, incluyendo figuras políticas y comentaristas, lo defienden como un anuncio inocuo, atribuyendo la reacción a un exceso de sensibilidad "woke". Este ensayo analiza ambos lados del debate, para determinar si el comercial es genuinamente ofensivo o si la reacción negativa refleja una hipersensibilidad cultural.

Argumentos de los que opinan que el comercial es racista u ofensivo

Los detractores argumentan que el anuncio no es solo un juego de palabras inofensivo, sino que evoca temas sensibles relacionados con la genética y la superioridad racial, especialmente en un contexto donde Sweeney, una mujer blanca y atractiva según estándares convencionales, es el centro de atención. Al título "great jeans/genes" lo interpretan como una alusión a la eugenesia, un movimiento histórico que promovía la mejora genética humana a través de la selección, a menudo con connotaciones racistas y nazis. Por ejemplo, un artículo de The Guardian describe cómo el anuncio ha sido visto como un "racist dog-whistle and nod to eugenics", citando que el video de la campaña (que aparentemente fue removido tras la controversia) enfatiza la herencia genética de manera que glorifica la blancura.

De manera similar, un reporte de HuffPost conecta la controversia con una cita de Toni Morrison: "The very serious function of racism is distraction. It keeps you from doing your work", sugiriendo que el anuncio distrae de problemas reales al normalizar narrativas de superioridad genética.

En redes sociales, como Reddit, usuarios han expresado indignación, con un hilo en r/Jewish discutiendo si el anuncio es racista, donde un comentarista negro y gay lo califica como tal, argumentando que promueve ideales de belleza excluyentes.

Otro análisis en LiveNOW de FOX destaca que la reacción coloca a American Eagle en una conversación sobre "mensajes culturales con "connotaciones racistas", ya que el enfoque en "genes" podría implicar que la belleza de Sweeney es innata y superior, excluyendo diversidad racial y corporal.

Críticos también hurgaron en el pasado de Sweeney: en 2022, fotos de su familia con gorras "Blue Lives Matter" (vistas por algunos como tomando postura a favor de la policía y contrarios al movimiento "Black Lives Matter") alimentaron percepciones de que su imagen pública podría alinearse con valores conservadores o excluyentes, amplificando la interpretación racista del anuncio.

Estos argumentos se sustentan en la idea de que los anuncios no existen en un vacío; en una era post-2020, donde movimientos como Black Lives Matter han sensibilizado a muchos sobre microagresiones, un juego de palabras sobre genética puede ser visto como insensible o intencionalmente provocador.

Argumentos en contra: Una pataleta basada en la cultura "woke"

Por el otro lado, muchos defienden el anuncio como un simple chiste publicitario, sin intenciones racistas, y atribuyen la controversia a una "sobre reacción" impulsada por la cultura "woke", que busca ofensas donde no las hay para generar clics, cancelar a sus oponentes y crear polarización. El vicepresidente JD Vance, se burló de las protestas en una entrevista, diciendo que el anuncio es solo sobre jeans y que los críticos están "overreacting" a algo inocuo. “Mi consejo político a los demócratas es continuar diciéndole a todo el mundo que quien piensa que Sydney Sweeney es atractiva es un nazi” dijo con una sonrisa.

Similarmente, Stephen Colbert, en su show nocturno (¡a quien ciertamente no se puede acusar de conservador!), se mofó de la controversia, llamándola una "overreaction" y comparándola con propaganda nazi de manera satírica para resaltar lo absurdo.

Bill Maher, en su programa (otro liberal de la vieja escuela), defendió a Sweeney ridiculizando a las "chicas de la justicia social online" que lo llaman racista, argumentando que es un anuncio sobre moda, no eugenesia, y que la reacción revela una furia irracional contra la belleza convencional.

Un columnista de USA Today la califica de "sobre reacción ridícula", señalando que jeans han sido un ícono americano desde hace 150 años, desde ropa de trabajo hasta moda, sin connotaciones racistas inherentes.

En Reddit, un hilo en r/Asmongold argumenta que "no hay NADA controversial" y que los acusadores ven racismo donde no lo hay.

Estos defensores destacan que el anuncio es parte de una tendencia más amplia, como el de Dunkin' Donuts con Ben Affleck, donde el humor sobre "genes" es común en marketing sin implicaciones racistas.

Conclusión: Una pataleta "woke" más que ofensa real

Aunque los críticos plantean preocupaciones sobre cómo los anuncios pueden perpetuar estándares de belleza excluyentes, la evidencia sugiere que la reacción al comercial de Sydney Sweeney es una reacción exagerada impulsada por la cultura "woke", que tiende a interpretar ambigüedades como ofensas intencionales. El juego de palabras "jeans/genes" es un truco publicitario estándar, usado en campañas como las de Levi's o Calvin Klein sin acusaciones similares. Fuentes como The Hill y Post-Gazette confirman que la controversia surge de interpretaciones subjetivas, no de elementos explícitamente racistas en el anuncio.

En un clima cultural polarizado, donde figuras como Sweeney son escrutadas por su atractivo y asociaciones pasadas, esta reacción revela más sobre la hipersensibilidad de los críticos que sobre el contenido del anuncio. Substanciado por comentarios de Maher, Vance y Colbert, la reacción parece motivada por ideología más que por hechos, perpetuando divisiones innecesarias en lugar de fomentar diálogos genuinos sobre racismo. Al final, el comercial es solo eso: un anuncio de jeans, no un manifiesto eugenésico. Como dicen acá en Estados Unidos: "Get a life!"

por Alfonso Beccar Varela y Grok

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