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De las cenizas del 1200 a.C. a nuestro alfabeto: una réplica histórica a 'nunca estuvimos peor'

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  Uno de los lamentos más repetidos en nuestros días —y en todos los días— es que "nunca estuvimos peor". Se dice con un suspiro de resignación, como si el peso de la actualidad aplastara toda comparación histórica. Pero la historia, cuando se mira sin anteojos ideológicos ni victimismo, enseña lo contrario: hemos estado mucho, mucho peor. Y sin embargo, la humanidad no solo sobrevivió, sino que emergió más fuerte, más ingeniosa, más capaz de transmitir lo esencial. Un ejemplo perfecto, casi olvidado fuera de los círculos especializados, es el colapso de la Edad del Bronce Tardía en el Mediterráneo oriental, alrededor del 1200-1150 a.C., y la tenaz perseverancia de unas pocas comunidades —especialmente en Chipre y las costas fenicias— que mantuvieron viva la chispa de la civilización cuando todo lo demás se apagaba. Imagina un mundo interconectado, próspero, globalizado avant la lettre. Grandes palacios administraban economías complejas: Micenas en Grecia con sus guerreros de...

Dos Terminators caminan entre nosotros

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  Ayer, mientras charlaba con un amigo sobre uno de esos temas que convierten las sobremesas en ring de boxeo dialéctico, me soltó algo que me quedó rebotando en la cabeza: “Mi posición es líquida”. Lo dijo casi pidiendo perdón, con una sonrisa de costado, mientras admitía que la gente a su alrededor ya se había endurecido, había elegido bando con nombre, apellido y hasta bandera, y no había marcha atrás. De golpe, sin venir al caso, se me cruzó la imagen de Terminator 2 : Arnold con su campera de cuero, su cara de “no me jodas” y su endoesqueleto de metal sólido, contra ese poli de mirada helada que se escurría por las rejas, se volvía charco, se convertía en cuchillo y volvía a ser persona en un parpadeo. Porque las ideas, las creencias, las posturas que uno defiende en la vida también tienen sus dos modelos de Terminator, y los dos andan sueltos entre nosotros. El T-800, el de Arnold, es el clásico de los duros. Por fuera parece humano, pero por dentro es hiperaleación colada a ...

La barca que no se hunde. Una reflexión sobre la promesa de Cristo y la Iglesia herida

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                El artículo anterior, “ Sobre el posible cisma de los lefevristas ”, nació de una inquietud que me ha acompañado durante años como una sombra discreta pero persistente. Cada vez que oía, en conversaciones o lecturas, esa idea de que la Iglesia visible ha fallado de tal modo que ya no se puede confiar en ella, sentía un nudo en el pecho. Escribí entonces casi como un ruego, como quien pide a un amigo que no abandone la barca en plena tormenta. Las charlas que vinieron después —con hermanos en la fe que adoran la liturgia antigua, con algunos muy unidos a la Fraternidad San Pío X y con otros que simplemente comparten mi amor por la Tradición— me han sacudido aún más el alma. No vuelvo ahora para repetir lo ya dicho, sino para abrir un poco más el corazón, para ahondar en lo que siento y creo, y para recordar juntos desde dónde brota toda nuestra esperanza: de la promesa misma de Cristo, esa promesa que no conoce cláusulas ni sombras....

El converso más reacio: la victoria de la gracia sobre C.S. Lewis

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Ver el tráiler acá La película C.S. Lewis: The Most Reluctant Convert es una obra de una belleza serena y una profundidad que conmueve hasta el alma. No es solo un biopic; es un testimonio vivo de cómo la verdad, cuando se persigue con honestidad intelectual implacable, termina por capturar al perseguidor. Verla es como sentarse en una taberna de Oxford junto al mismísimo Jack Lewis, escucharlo hablar con esa mezcla única de rigor lógico, humor británico y vulnerabilidad que lo hace tan entrañable. La cinta, dirigida por Norman Stone y protagonizada magistralmente por Max McLean (quien encarna al Lewis maduro con una precisión que roza lo sobrenatural), toma las palabras del propio Lewis —sobre todo de su autobiografía Sorprendido por la alegría — y las convierte en un recorrido íntimo y sin adornos por su camino de conversión. Desde la pérdida desgarradora de su madre a los nueve años, pasando por la relación tensa y dolorosa con su padre, las trincheras infernales de la Gran Guerra...

Sufro, luego existo. La víctima como héroe

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Sufro, luego existo. La víctima como héroe Pascal Bruckner Siruela, 2026 Hay libros que llegan como un sopapo en plena siesta colectiva. Este es uno de ellos. Pascal Bruckner, con esa mezcla de elegancia francesa y mala leche lúcida que lo caracteriza desde hace décadas, nos entrega un ensayo que podría titularse también El lamento como bandera o Competencia por el podio del padecimiento . El título, por supuesto, es una variación cínica del famoso cogito cartesiano, pero llevado al terreno del exhibicionismo moral contemporáneo: ya no pienso, sufro; y cuanto más sufro (o cuanto mejor lo demuestro), más existo, más valgo, más derechos acumulo. Bruckner diagnostica con precisión quirúrgica lo que muchos sospechábamos pero pocos se atrevían a nombrar sin eufemismos: la victimización se ha convertido en la principal moneda de intercambio simbólico de Occidente. Ya no se trata solo de reconocer el sufrimiento real —que lo hay, y mucho—, sino de convertir el sufrimiento (real, exagerado ...

San Raimundo de Peñafort: Un guardián de la fe en tiempos de confusión

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En este mundo convulsionado, donde la verdad parece ser una opción dentro del mar del relativista y la penitencia se ve como una anécdota del pasado, la Iglesia nos recuerda hoy la figura de San Raimundo de Peñafort. No es casual que recordemos a este dominico catalán, maestro del derecho canónico y defensor de la ortodoxia, cuya vida fue un testimonio de rigor intelectual al servicio de Dios. Nacido en una época de transiciones y herejías, Raimundo no se conformó con la mediocridad; forjó herramientas para que la Iglesia combatiera el error con precisión y misericordia. Su legado, lejos de ser una curiosidad histórica, nos llama la atención en nuestra era, donde la confusión moral ahoga las almas y la ley eclesiástica se ve amenazada por vientos de cambio que desprecian la tradición. Este ensayo explora su vida, sus obras y su relevancia actual, defendiendo su figura no como un santo lejano, sino como un modelo para recuperar la grandeza de una fe que sobrevivirá la modernidad vacía. ...

Beato Edward Waterson

En un mundo que se desmorona bajo el peso de la indiferencia y el relativismo, donde frecuentemente la fe se diluye en tibias concesiones, surge la figura del beato Eduardo Waterson como un ejemplo de convicción inquebrantable, un recordatorio de que la verdad no se negocia, ni siquiera ante la horca. Este presbítero y mártir inglés, venerado el 8 de enero por la Iglesia en Inglaterra, no fue un erudito de grandes tratados ni un líder de masas, sino un hombre humilde, penitente, cuya vida se forjó en el fuego de la persecución y cuya muerte selló un testimonio de lealtad a Cristo que aún nos interpela. En tiempos de la reina Isabel I, cuando Inglaterra se hundía en la herejía protestante y perseguía con saña a los fieles católicos, Waterson eligió el camino del sacrificio, entrando clandestinamente en su patria para servir a los perseguidos. Su ejecución en Newcastle upon Tyne, el 7 de enero de 1593, no fue un final trágico, sino una victoria sobre la tiranía, un eco de la Cruz que nos...

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