El monolito de la vanidad: El Centro Presidencial de Obama, un brutalismo horrible que grita hipocresía
El viernes pasado, con fanfarria de estrellas del espectáculo, ex presidentes y el habitual coro de progresistas extasiados, se inauguró en el Jackson Park de Chicago el Obama Presidential Center. O, como lo llaman con pompa, la “biblioteca” presidencial. Pero no busquen aquí archivos polvorientos de una presidencia; busquen más bien un monumento de piedra tallada a la egolatría contemporánea, un bloque brutalista que se alza como un dedo medio de hormigón y granito contra el cielo de un barrio humilde del South Side. Ah, el edificio principal: una torre de ocho pisos, casi sin ventanas, revestida en granito de New Hampshire con patrones que pretenden ser “artísticos” pero que recuerdan más bien a las cicatrices de un bloque de prisión klingon o a un búnker nuclear disfrazado de obelisco truncado. Los arquitectos Tod Williams y Billie Tsien juran que evoca “cuatro manos uniéndose”. Yo veo una mano gigante cerrándose en puño sobre la esperanza de los que viven abajo, aplastando co...