El profesor negro de Cambridge: el mito, el ascenso y la caída que nos mira a la cara
Hay historias que la época necesita con desesperación. Historias de redención absoluta, de superación imposible, de oscuridad convertida en luz por la sola fuerza de la voluntad y el color de la piel. Jason Arday fue una de ellas. Hijo de inmigrantes ghaneses, diagnosticado con autismo y retraso en el desarrollo, mudo hasta los once años, analfabeto hasta los dieciocho. Luego, de un salto casi milagroso, doctor, profesor, el catedrático negro más joven en la historia de Cambridge. Treinta maratones en treinta y cinco días. Seiscientas millas en seis. Millones recaudados para la caridad. Una cabeza de cerdo en la puerta de sus padres. Un hombre enmascarado con cuchillo. Todo encajaba demasiado bien en el relato que nuestra civilización se cuenta a sí misma para no mirarse al espejo. Cambridge lo recibió en 2023 como se recibe a un mesías laico. “Eres el mejor del mundo en la investigación que haces”, le dijo la jefa de la facultad. Los medios se deshicieron en elogios. La narrativa era ...