San Pedro González Telmo: Un Faro de Fe para los Humildes
Hoy, 15 de abril, la Iglesia recuerda a San Pedro González Telmo, un hombre cuya vida parece sacada de esas historias que, de tan sencillas, terminan siendo profundas. No es de los santos que llenan páginas con milagros estruendosos ni tratados teológicos. Su grandeza está en lo cotidiano, en esa capacidad de mirar a los pobres, a los olvidados, y ver en ellos el rostro de Dios. Su historia no grita; murmura, pero con una fuerza que atraviesa siglos y llega hasta nosotros como un recordatorio: la santidad no necesita escenarios grandiosos, solo un corazón abierto. Pedro González nació en 1190 en Frómista, un rincón de Castilla, España. De joven, todo parecía indicar que su vida sería cómoda. Su tío, obispo de Astorga, lo educó y le aseguró un puesto como canónigo, una posición de prestigio que muchos codiciaban. Pero Dios tiene formas curiosas de desbaratar planes. Cuentan que un día, mientras cabalgaba ufano por las calles, su caballo tropezó y lo dejó tirado en el barro, ante las ris...