El gran escándalo de los dos fustazos de más: Junior Alvarado, Sovereignty y la burocracia ecuestre

¡Oh, qué espectáculo, queridos lectores, el que nos ofrece el mundo del hipismo en 2025! En el centro de la controversia está Junior Alvarado, jockey venezolano que llevó al colt de tres años Sovereignty a la gloria en el Kentucky Derby el 3 de mayo de 2025, solo para ser castigado por su exceso de entusiasmo con la fusta. Según la Horseracing Integrity and Safety Authority (HISA), Alvarado golpeó a Sovereignty ocho veces durante la carrera, superando el límite sagrado de seis golpes permitido por las reglas. ¡Ocho en lugar de seis! Una afrenta que, en la mente de los burócratas hípicos, merece una multa de nada menos que 62.000 dólares y una suspensión de dos días de carrera (29 y 30 de mayo de 2025).

La noticia, verificada por múltiples fuentes como BloodHorse, NBC News y The Guardian, detalla que Sovereignty, un potro propiedad de Godolphin y entrenado por William Mott, venció al favorito Journalism en una carrera épica en Churchill Downs. Pero, ¡ay!, en el calor de la batalla, Alvarado perdió la cuenta de sus latigazos. La HISA, con la precisión de un contable medieval, determinó que los dos golpes adicionales justificaban una sanción ejemplar. La multa, inicialmente calculada en 31.000 dólares (10% de los 310.000 dólares que Alvarado ganó del premio de 3,1 millones), se duplicó a 62.000 dólares porque era su segunda infracción en 180 días.

¿Quién decide que seis es el número mágico y ocho una abominación? Probablemente un comité de la HISA, reunido en una sala sin ventanas, contando golpes como si fueran los pecados de un hereje. Las reglas, implementadas en julio de 2022, buscan proteger el bienestar de los caballos, una intención loable que, sin embargo, cae en el absurdo cuando se reduce a una aritmética tan rígida. Como dijo G.K. Chesterton, “la humanidad tiene una gran capacidad para tomarse en serio lo que no importa” (Heretics, 1905). ¿Acaso Sovereignty, galopando hacia la victoria, se ofendió por esos dos latigazos extra? No, el potro cruzó la meta, ajeno a la tormenta burocrática que desataría su jockey.

Alvarado, lejos de mostrarse contrito, admitió su error con un toque de pragmatismo: “Estaba al lado del favorito, hice lo que tenía que hacer”, dijo a BloodHorse. “No estaba galopando con diez cuerpos de ventaja”. Y uno no puede evitar imaginarlo en plena carrera, con 147.406 espectadores rugiendo, intentando llevar la cuenta: “Uno, dos, tres… ¡cuidado, Junior, no pases de seis!”. La sanción, que incluye tres puntos en su licencia, podría haberse evitado si hubiera usado un ábaco en la silla, pero, claro, el reglamento no provee tales herramientas.

La ironía es que, mientras el mundo celebra la victoria de Sovereignty, la HISA se asegura de que Alvarado pague caro por su exceso de celo. Si hubiera golpeado al potro diez veces, Sovereignty habría sido descalificado, y la historia sería otra. Pero, por dos latigazos, tenemos una multa que suena más a castigo ejemplar que a justicia equina. Como señaló Paul Johnson, “la burocracia, en su afán de orden, a menudo olvida el propósito de las cosas” (A History of the Modern World, 1983). El propósito aquí era ganar, y Alvarado lo logró, aunque a un costo de 62.000 dólares.

Así que brindemos por Sovereignty, el valiente colt que conquistó el Kentucky Derby, y por Junior Alvarado, mártir de la modernidad, castigado por atreverse a romper la barrera de los seis golpes. Y un aplauso para los genios de la HISA, que protegen a los caballos del horror de un séptimo y octavo latigazo. Porque, en un mundo donde la razón a veces se toma vacaciones, nada dice “progreso” como multar a un hombre por dos azotes de más. ¡Salud, y que Sovereignty siga galopando, con o sin contadores de látigos!

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